No dejar de ser sorpendente la rapidez y efectividad con la que los gobiernos de las grandes economías han sacado de su sombrero de mago la fortuna que ahora vierten en rescatar al sistema financiero de las capitales del mundo.
Me pregunto por qué no usaron el mismo truco para obtener los recursos para combatir la pobreza o para salvar las viviendas de los más necesitados en sus propios países? O quien nos garantiza que van a detener la danza de millones que van a parar a las arcas de estos ilustres cerebros grises de Wall Street?
Definitivamente algo anda mal, muy mal a la hora de fijar las prioridades del desarrollo. Pareciera que en el afán de mantener este esquema de libre empresa y capitalismo, todos los principios éticos pueden ser negociados y ajustados.